Paolo Bea, Sagrantino DOCG y el origen de los vinos naturales en Italia – Parte I

Paolo Bea, Sagrantino DOCG y el origen de los vinos naturales en Italia – Parte I

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Paolo y Giampiero Bea y los vinos naturales, DOCG Sagrantino, Italia

Curioseando por las vinotecas de Montefalco, a pocos km de donde nací, siempre me llamaban la atención las botellas de Paolo Bea, con esas etiquetas tan especiales, similares a un cuaderno de notas de un vigneron.

Parecen escritas a mano. Detallan desde cómo fue la añada, a como se elaboró el vino y cuál es su carácter. Cada etiqueta de cada vino y de cada añada es diferente, como diferentes son sus vinos de gran personalidad.

Probando las pasas de Sagrantino

Cuando por fin conocí a Giampiero Bea comprendí que esas etiquetas son el reflejo de su filosofía enológica, en la que la uva y el vino son los grandes protagonistas, y que no admite los elementos “extraños”.

Según Giampiero, el vino es la expresión de un territorio y de una cultura; hay que preservar su identidad. ¿Cómo se consigue? Según él es sencillo: escuchando a la naturaleza y acompañándola, en lugar de intentar dominarla.

Sagrantino: una uva, un vino y una denominación

Y sus vinos hablan de su tierra. Estamos en Umbría, el corazón verde de Italia, con sus verdes colinas cubiertas de olivares y viñedos, cuna de santos, grandes artistas y artesanos; salpicada de preciosas villas medievales, autenticas joyas de arte y cultura. Su amplia tradición gastronómica se centra en el vino, el aceite, la trufa y los embutidos.

Botti sagrantinoHablar de vinos tintos en Umbría es hablar de Montefalco, el centro de la DOCG Sagrantino. El Sagrantino es una uva tinta autóctona única en esta pequeña región, pero ese es también el nombre de un vino de tradición secular, de la que fácilmente podemos intuir su origen religioso (o “sagrado”), como cabe esperar en los que antiguamente fueron los Estados Pontificios. Los monjes llevan siglos elaborando la versión dulce del Sagrantino, el Passito, como vino para las celebraciones religiosas.

Sólo en las décadas más recientes se ha comenzado a elaborar su versión seca. Gracias a la potencia de esta uva, tan tánica como frutal, los Sagrantinos “modernos” han saltado a las primeras páginas de las revistas especializadas. Su éxito ha hecho que en los últimos 15 años el número productores y la superficie cultivada se hayan multiplicado.

Sagrantino Passito con ParmigianoPaolo Bea, con sus hijos Giampiero y Giuseppe, se han quedado al margen de esta revolución y han continuado produciendo el Sagrantino como han hecho siempre, sin dejarse influenciar por las tendencias. Con su filosofía en el viñedo, utilizando grandes toneles de roble de Eslovenia para evitar la influencia excesiva de la madera, sin ceder a la tentación de las barricas, y sobre todo dejando que el vino se haga solo, sin presiones ni prisas. Y sus vinos lo dicen todo: son elegantes, distintos y extremadamente complejos.

La creación del consorcio “Vini Veri”

Aunque la familia Bea ha cultivado las uvas de Sagrantino en Montefalco desde hace más de 5 siglos, no fue hasta los años setenta que se decidieron a comercializar su vino. Sus principios se basan en el respeto del territorio y el compromiso en mantener el equilibrio entre flora y fauna autóctonas y el cultivo de la viña. Su intención es proteger y conservar los sabores auténticos, excluyendo la utilización de productos químicos tanto en el viñedo como en la bodega. De esta manera se respetan los ciclos naturales, haciendo el vino sin prisa, evitando todo control artificial o la aceleración de los procesos naturales.

Giampiero tiene tan arraigada esta filosofía que en 2004 funda, junto con Stanko Radikon, Angiolino Maule y Fabrizio Niccolaini, la Asociación Vini Veri, cuya finalidad es garantizar al consumidor un vino autentico, representativo del territorio por medio de una elaboración pura, sin química ni otros añadidos.

La historia continúa en la segunda parte de este post

Notas de cata de los vinos de Paolo Bea