Château de Beaucastel: por qué los mejores vinos del mundo son franceses

Château de Beaucastel: por qué los mejores vinos del mundo son franceses

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¿Es en Francia donde se elaboran los mejores vinos del mundo? Si esta es la cuestión podríamos estar discutiendo hasta el infinito… Sí que es cierto que Francia es el referente mundial en cuanto a tradición y sólo probando los vinos de los productores históricos franceses se podría dar la respuesta. Uno de ellos es Château de Beaucastel, el Château por excelencia de la región de Châteauneuf-du-Pape. En esa zona del Sur de Francia los Papas plantaron viñedos ya en el siglo XIV, aunque las primeras referencias de Beaucastel son del 1549. Château de Beaucastel posee hoy nada menos que 130 Ha, de las que 100 están destinadas a viñedo, con 70 Ha que pertenecen a la AOC Châteauneuf-du-Pape y 30 a Côtes du Rhône.

Si los vinos están hechos con amor, se parecen siempre a su dueño. O al menos yo así lo creo. Esa elegancia austera y clásica de otros tiempos se distingue enseguida. Es puro estilo, fuerza, temperamento, profundidad y equilibrio. Este es el retrato que haría de Jean-Pierre Perrin, quinta generación de los Perrin, máximo responsable de Château de Beaucastel, aunque la bodega es un asunto de toda la familia. Unos pocos privilegiados fuimos reunidos en Gourmet Experience del Corte Ingles de Callao por su responsable, Germán Alguacil, para escuchar las palabras de este evangelizador de Châteauneuf-du-Pape y para catar sus maravillosos vinos. Una cita de excepción.Chateau de Beaucastel Perrin degustacion

Monsieur Perrin es clásico pero no convencional: “Hago una petición a todos los que han hecho grandes estudios de sumillería, leído y aprendido tanta teoría sobre el vino: tiren todos aquellos libros y títulos, aléjense de las guías y déjense llevar únicamente por el placer de su propio paladar.” Nos dice el evangelizador de Beaucastel. Y no hacen falta más palabras, sus vinos hablan por sí mismos. Representan el arte del coupage de las 13 variedades históricas de Châteauneuf-du-Pape, vinificadas por separado para extraer de cada una su carácter único: “Garnacha y Cinsault aportan calidez y suavidad; Syrah, Mourvèdre (monastrell), Muscardin y Vaccarès darán solidez y longevidad, color y un gusto franco; Picpoul y Counoise aportan frescor y unos aromas especiales.”

Vinos como producto cultural

Hay vinos que son un verdadero producto cultural: hablan de historia, de personajes, de una filosofía, de pensamientos, de sueños. No son un simple alimento, sino que están destinados a un público culto, que lee, se documenta, que sabe detectar y apreciar esos matices, que quiere conocer lo que hay detrás de una etiqueta. Y a pesar de que el consumo global de vino disminuye, al mismo tiempo aumenta la sensibilidad hacia el vino de calidad y la demanda de una cultura del vino. Hay que elaborar vinos con esta filosofía y para este publico, dice Mr. Perrin. Por eso los vinos franceses son los más grandes del mundo. Vinos correctos se producen en todo el mundo, pero vinos con estos rasgos hay muy pocos.

Los vinos de Château de Beaucastel hablan de un terroir moldeado por la violencia del Ródano y dibujado por los famosos cailloux roulées, los cantos rodados, que acumulan calor durante el día y lo devuelven a la viña durante la noche. Una pluviometría muy baja, una exposición magnífica al sol del Sur de Francia, además del soplo del Mistral, son los otros ingredientes clave de este entorno. En Beaucastel son clásicos pero también pioneros en el cuidado de la viña; desde 1950 adoptan la agricultura ecológica y desde 1974 aplican métodos de biodinámica, cuando casi nadie sabía lo que era. Su filosofía es el respeto del terroir como suelo y entorno pero también como tradición, buscando su singularidad y originalidad.Vignes Beaucastel Perrin

¿Qué es un gran vino?

Puissance, structure, elegance et fraicheur”: potencia, estructura, elegancia y frescor. Monsieur Perrin lo tiene muy claro. Elaborar un gran vino consiste en conseguir cuerpo y estructura pero sin comprometer la elegancia y el frescor. Todo al mismo tiempo. Difícil fusionar todas estas características en un único vino, sobre todo en regiones vitivinícolas cálidas como lo es Châteauneuf-du-Pape.

El secreto de los vinos de Château Beaucastel

En Château de Beaucastel la crianza no es dominante. Los tintos están fermentados en depósitos de hormigón, nunca en acero inoxidable, y luego criados en grandes toneles (foudres) de 4000 l, nunca en barricas. En los vinos blancos sólo el 30% esta fermentado y criado en madera, durante al máximo 8 meses. Este es el secreto de la elaboración de vinos elegantes en latitudes calientes. Las barricas son útiles para los vinos de climas fríos y atlánticos; en zonas vitivinícolas calidas, un aporte tan fuerte de madera hace que los vinos sean desequilibrados. Este tipo de elaboración está en línea con las tendencias modernas en la alimentación: vamos hacia vinos y alimentos más digeribles que los del pasado, buscamos vinos más elegantes y menos pesados y comidas más ligeras y con menos grasas.Jean-Pierre Perrin

Los blancos

En los blancos jóvenes podemos apreciar las características de las variedades blancas con que están elaborados: rousanne, Garnacha blanca, Picardan, Bourboulenc y Clairette (todas las aceptadas en la AOC Châteauneuf-du-Pape) además de la marsanne y viognier (dentro de la AOC Côtes du Rhône, donde se elabora el Coudoulet de Beaucastel). Poseen sobre todo aromas de fruta (lichis, pomelo, fruta de hueso) y de flores (madreselva, flores blancas), además de los toques calizos del terruño. Son vinos solares, grasos, sensuales y aromáticos, vinos sureños con acidez justa y que cuando son jóvenes acompañan perfectamente a la gastronomía local, a base de aceite de oliva, aromática y especiada. Al contrario, los vinos de altas latitudes, gracias a su gran acidez son los vinos que mejor maridan con la gastronomía de la mantequilla.

Pero los vinos (y no sólo ellos) cambian con la edad y ya después de 10/15 años, estos vinos sureños se transforman se vuelven untuosos, complejos y envolventes; adquieren aromas terciarios que les permiten triunfar en el maridaje con cualquier tipo de comida internacional, incluso con base en la mantequilla. Son vinos con una nariz tan especial que en una cata ciega no sería fácil identificar si son blancos o tintos.

Los tintos

Como en los blancos, también en los tintos cuando son jóvenes destacan sobre todo los aromas de las frutas rojas (fresas, frambuesas, cerezas) para pasar después de unos años a las frutas negras maduras. Ya después de 5/6 años empiezan a perder estas frutas, Monsieur Perrin explica que con el tiempo estos vinos pasan del reino vegetal al reino animal, con sus las primeras notas terciarias y los famosos bretanomices, característicos de los vinos de Château de Beaucastel. La siguiente evolución, años después, es volver al suelo y mostrar los aromas del terroir, tierra húmeda, hojas muertas, monte bajo, trufas.

Y estas son las notas de cata…